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viernes, 4 de abril de 2014

Miedo a amar, búsqueda de la perfección y otras pendejadas (que todos hacemos)

Durante mi adolescencia y hasta...bueno...hoy, he tirado muchos papeles de intelectual con aires de superioridad. Esto probablemente producto de sobrevaloración de mis acciones por parte de quienes me redearon de chico.
  • Yo: boté mi chicle en la basura
  • Familia: WAO! Eres super inteligente, seguro serás ambientalista! Ay que bueno que el que salvará el planeta es de nuestra sangre, eres el mejor!
(esto no pasó en realidad, por cierto...pero está cerca)
La vaina es que uno se acostumbra a estas cosas...y te las crees. Cuando te refuerzan demás, tiendes a creerte la gran vaina, el que más sabe o más rápido aprende algo, el que puede ser el mejor en lo que sea...el que sabe qué hacer, cuándo hacerlo y cómo hacerlo.

Mansa estrellada me di.

Luego de pensar en la escuela que quería ser filósofo (vamos, Jesús del pasado, ni siquiera te gustaba leer), y pasar varios años estudiando una carrera que, si bien me gusta, no me apasiona al punto de decir que es lo que quiero hacer por siempre, me di cuenta de esto. Me di cuenta de que no sabía qué quería. No había encontrado lo que me apasionaba. Y esto derrumbó toda esa guilla prepotente. Todo eso de saber lo que estaba haciendo, de ser "el que estaba bien encaminado" se fue a la mierda. Me quedé sin nada...mejor dicho, me di cuenta de que no tenía nada.

Me di cuenta de que no me gustaban cosas que pensaba me gustaban, que me había dejado influenciar por conocidos, familiares e incluso extraños idealizados y me creí el cuento de que soy el intelectual, maduro, serio, bien encaminado y que sé siempre qué voy a hacer..que tengo un plan de vida. (¿Identidad? ¿Qué es eso?)

Darme cuenta de que la imagen que tenía de mi mismo y cómo me proyectaba era todo un acto fue aterrador. Pero también liberador. Conocerme me permitió saber qué me gustaba en realidad y qué no...y así llegó a mi vida el cine.

Qué genial encontrar lo que se quiere hacer el resto de la vida! Pero esto significa que ya sé qué debo hacer para sentir que trabajo en lo que quiero. Que ya encontré lo que amo...y ahora tengo que vivirlo.

QUE MIEDO.

¿Miedo por qué? Porque ya no estoy encerrado en mi burbuja de seguridad, especulando sobre el futuro, creyendo que estoy haciendo algo cuando en realidad no hago nada. Ahora encontré lo que amo y debo hacer lo que amo, y sé que si fracaso en esto la caída será grande. Y eso da terror.

De saber lo que hay que hacer a en verdad hacerlo -irónicamente- hay un espacio bien grande que pronto se va llenando de inseguridades y temores.

Y creo que muchos andamos así...sin atrevernos a amar. O quizá aún no llegamos a ese punto y aún andamos creyendo que nos conocemos. Creyendo que sabemos quienes somos, y en realidad nunca nos hemos detenido a vernos.

Hablan de "ver lo que pasa a nuestro alrededor"...ja.

¿Cómo esperamos que la gente vea lo que pasa afuera si ni siquiera se han sentado a ver lo que pasa dentro de ellos mismos?


Cambiemos de contexto.


Cuando se encuentra a la persona que se ama, a algunos les pasa que actúan como idiotas por temor a lo que sienten: verdadero amor.

Epa, y no toy defendiendo a tu exnovio/a pendejo/a que te hizo esa cagada por idiota y después vino a pedir perdón de rodillas jurando que te ama y ahora te stalkea en twitter, facebook, instagram, linkedin, grinder, y tus panties se pierden misteriosamente. No. Sólo doy una posible explicación, no necesariamente aplicable a todo caso.
Igual, si se roba tus panties probablemente tas mejor sin él, ¿no?

Amar es aterrador

Nos da tanto poder mientras nos deja tan vulnerables que quedamos en un estado de confusión que pocos pueden manejar.

Algunos dicen que el verdadero amor no lo encuentra todo el mundo...yo digo que todos encontramos el amor, pero no todos tienen los huevos para amar.

El amor es algo difícil. No he tenido mayor reto en mi vida que amar como amo a mi novia. Ha sido lo mejor que me ha pasado.Y he aprendido, gracias al amor, que las mejores cosas del la vida -algunas veces- son las más difíciles de conseguir o mantener.

Y la parte de mantenerlo es la más difícil, aunque muchos crean que conseguirlo es la odisea.

Todos los días veo gente pidiendo a alguien que los ame.
"Man pls alguien venga y deme amor" 
"Yo sólo quiero alguien que me ame como yo lo amo"
Dejando a un lado lo patético que se ve, en serio están seguros/as de que es AMOR lo que buscan? Y si lo encontrasen, ¿qué? ¿Han pensado en lo que sigue?

Es una tendencia, creo, buscar al "príncipe azul" o a la "mujer de tus sueños"

*insertar risa burlona condescendiente*

Y se crean ideas locas de la pareja que quieren....tipo:
"el hombre de mi vida tiene que amar ver doctor who tanto como yo" 
No tiene que hacer nada, estúpida, cállate.

Y no falta el pendejo que sale con:
"quiero una novia que juegue WOW, tome pintas y haga concurso de eructos conmigo" 
Cásate con tu mejor amigo y no jodas pues. Ah, no, es que también quieren que la man sea una "lady", esté super wena pero sin hacer ejercicio pa que no se preocupe por cerdear todos los días y no les obligue a comer vegetales, que se haga depilación total, que quiera tener sexo siempre que él quiera y "parkee con los frenes".

...AH, y que "no joda"
Sean serios...
Busquen personas, no caricaturas. El amor es algo real y se tiene entre personas reales. Nadie es perfecto, nadie nunca lo será. Esa es la belleza de la gente, que aún con sus imperfecciones son maravillosas. Ser capaz de ver esas cosas maravillosas en alguien junto con las cosas desagradables sin dejar que estas manchen nuestro afecto por ellas...eso es amar.

Aclaro: nada en contra de quienes buscan cosas específicas en alguien, pero recordemos lo de ser flexibles que mencionaba en mi post anterior.

Y por ahí sale el que dice "nadie cree en el príncipe azul". Claro que no...espero. Nah. Nadie cree eso, al menos no literalmente, hablo del príncipe azul como el arquetipo de hombre perfecto que tiene cada quien. Consciente o inconscientemente.

Puede que tu príncipe azul sea un gordo pelirrojo con barba y el de otra es un flaco moreno y lampiño. Da igual.

La vaina es esta: te vas a enamorar de quien te enamores. Y aunque tu "mujer perfecta" es la que toma pintas y eructa, si te enamoras de la "ridícula" que sólo toma mimosas y te putea cada vez que eructas, CRÉEME que le vas a 'perdonar' el no ser exactamente lo que tú querías...porque generalmente lo que creemos querer no es lo que al final terminamos amando.

Y es que, como dijo el genio Jorge Drexler: 
"uno no elige de quién se enamora ni elige qué cosas a uno lo hieren"
Lo que uno sí elige es si estar con la persona que amas. Uno elige si te quedas o no con el man que amas pero te pega, o si sigues con quien amas después de que te quemó...o, menos dramático, si le perdonarás a quien amas que no guinde su toalla después de bañarse.

Eliges si seguirás con esa persona a pesar de que no es exactamente como quisieras que fuera tu pareja.

Y te digo algo: puedes terminar enamorao de una china aunque odies el chow mein. Y te vas a jartar sus tallarines como si fuera pan de Dios. Por amor.

Así pues, uno no elige a quién o a qué ama, así que por encontrarlo ni preocuparse. La vaina viene después de encontrar lo amado...después de saber con toda seguridad qué o a quién amas es que viene lo difícil: quedarse con lo que se ama a través de toda adversidad, de todo reto, de todo obstáculo...o darse por vencido y conformarse con ver sus fotos en instagram y robar sus panties.

Yo no sé ustedes...pero aunque tenga miedo a fracasar, a caer, a no ser siempre bueno...yo sé que amar siempre me llenará más que no hacerlo. Amar siempre vale la pena. Lo he vivido en mi relación y estoy seguro de que lo viviré trabajando en lo que amo y cuando tenga hijos y cuando lleguen más cosas y personas a quienes amar.

Amar siempre es bueno. Lo malo es no dejarse amar. Dejar que el miedo nos consuma.

Así que propongo algo: sea lo que sea de lo que tienes miedo a enamorarte en este momento...de alguien, de un arte, de una profesión...deja la awebason.

¿Va  ser difícil? Claro. Pero, ¿qué sería la vida sin retos? Una serie de eventos insípidos. Una vieja rutina aburrida. Nada más que el preámbulo de la muerte. Qué pereza.

Yo no sé ustedes, pero yo quiero vivir bien. Y para vivir bien hay que amar. Amar te cambia, te mejora, te hace crecer y encontrar cosas de ti que no conocías.

Como me dijo mi sabia novia:
"De alguna forma, amar te estabiliza y te muestra realmente quién eres...y eso da miedo." 

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PD: tripeo que pueden dejar comentarios, lo había olvidado. Me gustaría mucho si comentan algo. Pueden decirme desde "Tas en verga Jesús, deja de escribir" hasta "Te hice una estatua con el chicle que has masticado", si les gustaría que escriba de algo (tirando papeles dizque aceptando solicitudes, velo)

Nah, en serio. Todo comentario está cool, es un honor ser leído y espero al menos entretenerlos por un rato~

sábado, 15 de junio de 2013

What is love

Algo que escribí hace ya casi 10 años (wow...vejez), cuando empezaba a descubrir la maravilla que es escribir. Inspirado en la película "Shakespeare In Love", una buena tarde salieron estas palabras. Hoy en día probablemente no escribiría algo así, -espero- sería mejor si lo hubiera escrito hoy en día, pero guardan estas lineas mi pasión por la escritura y el amor, de uan manera muy poco pulida, pero es hermoso para mi. Un memento a mi.

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What is love if not the bread of the soul,
the elixir that shall satisfy the heart
and yet leave it discontented and aching for more?


What is love then if not this?
For since I saw your eyes I’m no longer able to sleep
due to the fear of waking up from a beautiful dream.


What is love if not what grows inside of me everyday
And gets more powerful every time I see your smile?


Oh your smile, it will be my doom and my salvation,
my ultimate temptation;
no smile could bring the joy that yours holds,
no other eyes could light my soul the way yours does.


No suffering would have anyone in the world if they could see your face,
just one single time,
for no one could be sad at the sight of you,
and no one could ever erase your beauty off their minds.


What a horrible curse have been set in my eyes,
for I have to blink and miss the grace of your perfect smile.
Even if it’s just for less than a second
stop looking at you will never be a thought crossing my mind.


What is love then, my dear,
if not what fills my mind with images of you,
your eyes and your perfect smile;
what feeds my ears with the sound of your voice when you’re not nearby;
what keeps me awake and restless at night.


Tell me, dear, what is love then?
Because if it’s something else and not this,
then I never want to fall in love,
for I can’t imagine any feeling more beautiful,
more passionate and delightfully overwhelming than what I feel for you;
for no love shall be felt by this heart if it’s not due to your alluring smile.

martes, 21 de mayo de 2013

Más allá de los latidos

El crujir de los huesos se ha callado y el anden de los sesos ha dejado de funcionar. Han cesado ya los gritos del vientre, esta vez para siempre, y las piernas, ya nunca más en vertical, no sostienen más que el peso de mis rodillas. 

No hacen falta sillas, camas, ni respaldares ortopédicos. Ya no necesito médicos, ya no hacen falta flores. Ya el silencio reemplazó a ese tambor pectoral, que tocabas agitadamente sin tus manos cada noche en la cama, o con cada llamada a medio día, o con cada 'buenos días' por la mañana. 

El sol que una vez creó en ti mi clorofila ya no le hizo falta a este sapo sin riachuelo para saltar al otro lado sin temor. 

Ya la carne marchita, cual lirio de día, ha venido a sucumbir -¿al fin?- ante el clemente verdugo del tiempo. Se acabó la agonía, los ojos tristes y el llanto mal callado. 

Saliendo tu siempre victoriosa, y yo amando ante ti perder, ya mi armadura después de la tuya vio su último atardecer. 

Ya ha terminado lo banal, y hemos vuelto a estar unidos, más allá de los latidos y la razón, de vuelta a aquel universo paralelo, ajeno, que nunca cambió con nuestra carne, que nunca cedió al tiempo y que eternamente arde en el infinito, donde nadie escuchará nuestros gritos ni carcajadas, donde sólo se encuentran nuestras miradas, donde nada nunca muere.

Fuimos sólo lo que pudimos ser: un tornado de emociones, dos arroces solos en un saco de frijoles. Somos los puntos suspensivos que Sabina alguna vez cantó. Somos la pérdida de sentido que llevó a la razón...y a la mierda los frijoles.

jueves, 28 de marzo de 2013

Cuenta una canción #3: Soñé


El sol apenas empezaba a asomarse cuando tu roce me despertó.

Soñé con tus labios y su codicia, siempre buscando besar más que mi piel. Soñé que lo lograban, que mi alma en tus labios se perdía y bailaba a tu ritmo cada vez que me besabas.


Soñé con un mundo perfecto, en el que estábamos tú y yo, creando diariamente un futuro para los dos, libres de ataduras. Teníamos problemas y los solucionábamos al hablar. A veces tu me odiabas y yo tuve que besarte hasta hacerte recordar cada pequeño motivo por el que me amabas.


Soñé que bailabas a tu propio ritmo, como siempre. Que nuestro fuego quemaba eternamente y en tu pecho descansaba. Soñé que te besaba y tu nunca decías no, que la vida de alguna forma nos había favorecido, y ahora nos ofrecía un futuro que, compartido, se veía prometedor.


Soñé que estábamos juntos al fin, unidos compartiendo la comida, las palomitas en el cine, las visitas familiares. Soñé que recorría todos tus lunares, memorizándome tu mapa.


Soñé que eras mi aire, y que me respirabas; que en un rincón del cielo nuestro amor se escondía, jugaba durante el día y se acurrucaba en la noche mientras las estrellas desfilaban al ritmo de nuestras voces.


Soñé contigo y tu mirada, con lo cálida que era y en cómo, donde fuera, me hipnotizaba.


Soñé que nos acostábamos, juntos como siempre, unidos por esos hilos que sembramos bajo la piel, que, alimentados de amor, unieron estos dos continentes.


Tu roce me despertó, y mis labios besaste. Mi alma te extrañó y desee volver a soñarte.


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Inspirado en: Soñé de Zoé.

domingo, 24 de marzo de 2013

Cuenta una canción #2: El picnic

"Traje emparedados de tuna, sé cuanto te gustan. Si, sé que se hace un poco tarde, sólo tenemos una hora, lo sé. Tranquila. El tiempo no importa cuando estamos juntos."

Eran las 12 y cuarto, y ella, como siempre, me apuraba. Nunca le he hecho caso, aunque siempre tenga la razón. Me encanta verla enojarse, sus mejillas ganan un tono rojizo, y me es casi imposible resistir las ganas de besarla, desnudarla, ver en qué partes se sonroja con el roce de mis dedos, recitarle un "Te amo" al oído y sentir nuestros cuerpos chocar a la velocidad de la luz y despacio a la vez.

Pero ella no me dejaría. No. Siempre prefirió tentar hasta el extremo de volverse insoportable, para luego ofrecer una excusa y volverse a dormir.

"Si, mi amor, de dieta. Sé que no puedes tomar del regular. No, tranquila, aún tenemos tiempo."

Ya daban un cuarto para la una, hormigas empezaban a hacer fila entre el verde pasto a nuestro alrededor. Excelente trabajo hacían para mantenerlo tan limpio, verde y a nivel. No estaba tan alto como para que sus hojas molestaran al caminar, ni tan bajo como para que estuvieran puntiagudas y picaran al sentarse. El lugar era perfecto para un picnic, habían muchas flores para mi gusto, pero ella las amaba. A nadie se le ocurría venir a hacer un picnic acá. Sólo ella podría haber elegido un lugar tan perfecto como este.

"Está bien, mi amor. No tienes que comerlo si no te apetece. Sólo quería pasar un momento contigo. No, si...lo sé, tranquila, el jefe seguro está en una junta y llega tarde, tengo tiempo."

Siempre me habían dicho que las mujeres eran difíciles, pero nunca pensé que tanto.

Tampoco pensé que alguna fuera capaz de hacerme tan feliz.

Su sonrisa hace que todo valga la pena. Las peleas, los regaños a toda hora, el estar constantemente apurada, el no poder desayunar cereal con leche frente a ella porque le da asco. Todo esto se borra con una sonrisa. Ella sabe el poder que tiene sobre mi.

"No, no he hablado con mi madre. No, no me está metiendo ninguna idea, bebé, tranquila...te amo y siempre lo haré, no tienes de qué preocuparte, no importa cuántas cosas me digan de ti-No...nono, nadie me ha dicho nada, sólo decía, en caso de que alguien dijera algo malo de...- No, no quise decir eso, nadie tendría nada malo que decir de ti, nunca. Eres perfecta mi amor...-Si, si, sé que nadie es perfecto. Pero tu eres perfecta para mi -No mi amor, claro que no sólo para mi, eres perfecta para todos -Si, tienes razón, nadie es perfecto, pero..."

Esto podría seguir por horas.

Nadie nunca me dijo que las mujeres eran tan difíciles. Siempre pensé "todo sería más fácil si tú no existieras...mi relación con mi madre, mi asistencia al trabajo, podría tener más amigos, desayunar en el comedor...todo esto, si tú no existieras." Pero me equivoqué.

"Adiós, preciosa. Ojalá mi oficina quedara junto al cementerio. No, tranquila, estoy a tiempo. Claro que mañana también vendré. Nah, no perderé mi trabajo.
Te amo. Siempre lo hice. Siempre lo haré."


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Esta historia está inspirada en la canción "Si tu no existieras" de Ricardo Arjona, y forma parte del segmento "Cuenta una canción" de este blog.

viernes, 22 de marzo de 2013

El hombre solitario


Un hombre destruyó su mundo y cerró las puertas de sus continentes. Secó los mares y apagó el sol. Y siguió caminando solo, mudo.

Y entonces no hubo nada, y se dio cuenta de que era feliz pues, aunque todos se habían ido, tenía tiempo para conocerse al fin, y tiempo para enfrascarse en su mente, para sentir su corazón, para dejar de pensar en otros y no usar más la razón.

No sintió miedo. No sintió angustia, nunca temió. Nunca pidió ayuda ni perdón. Y siguió solitario, recorriéndose a si mismo. Recorrió miles de vecindarios, pero no buscando habitantes; buscaba saciar su sed de conocimiento, quería descubrir todo lo que la gente le había impedido ver. Pudo ser él mismo y hacer lo que quisiera. Pudo caminar desnudo por las veredas. Pudo caminar con esmoquin por la arena. Nadie lo veía ni lo molestaba. Se sintió tan libre; la sociedad no lo fastidiaba.

Podía ser quien quisiera. Podía ser él.

Y el pequeño gran hombre, solo en su inmenso mundo, nunca se sintió solo ni abandonado. Nunca se sintió triste ni taciturno, y dejó de pensar en el amor, en la sociedad, en las reglas.

Y nunca quiso descansar.

Pero un día sin darse cuenta se encontró encontrando...y no lo quiso aceptar. No se sintió más solitario y se empezó a asustar.

Y siguió encontrando más cosas dentro de lo encontrado y, extasiado, siguió viajando. No paro de buscar y descubrió un nuevo mundo y poco a poco olvido ser él mismo; olvido como ser solitario.

Se volvió tan dependiente, necesitaba este nuevo mundo y nunca quería perderlo.

Ya sin darse cuenta seguía buscando. Tenía una sed insaciable. Siempre encontraba más y nunca parecía cansarse.

El nuevo mundo lo dejaba entrar y navegar por los nuevos mares que ante él se abrían abría de par en par para que degustara sus manjares.

Y se unieron dos mundos. Dos mundos paralelos. Mundos que no estaban destinados a tocarse, mundos totalmente ajenos.

Y sin darse cuenta los mundos se fueron fusionando y ambos formaron una nueva cepa y aunque ahora no quieren que se sepa, los mundos se estaban enamorando.

Los mundos se volvieron uno y compartían sus tristezas y las curaban con sonrisas y besos, y se dedicaban palabras y versos.

Y un día, mirando atrás, el hombre empezó a recordar. Recordó lo solitario que era, los paseos por la vereda, las noches estrelladas.

Recordó la libertad completa que sentía antes de ella, recordó su propio planeta que nadie había invadido; recordó como se había prometido jamás buscar compañera.

Y se rió de si mismo y de las cosas que entonces pensaba.

Se alzó del suelo, miró a su amada y a la oreja le recitó:

"Derrumbaste mi mundo,
lo hiciste colapsar;
me embriagaste de perfume
y me enloqueció tu caminar;
me engatusaste con tus trucos
y me hiciste enamorar
e incluso, a veces, te llegué a odiar.

Pero recapacitando
y poniéndome a pensar
no hay momento en mi vida
mejor que aquel en que nuestros mundos 
se vinieron a encontrar."

miércoles, 20 de marzo de 2013

Mi amanecer

Un pequeño poemita que le escribí a Male hace un tiempillo~

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Aunque hace un tiempo quise
acabar esta vida desperdiciada,
y ya que tu, sin saber nada,
una oportunidad me diste;
no hay mayor amor que el que reviste
a esta ave fénix enamorada.
Me disculpo si no entendiste,
entre tanta metáfora trillada,
hoy sólo quiero decir: no hay nada
mayor a lo que tu me diste.
Me hace bien tu salvapantallas,
tu  reflejo en mi retrovisor; 
eres cada hilo conductor
que lleva al Sol que en mi naciste.
Y es que sin mucho hacer pudiste
darme esta dicha desparramada.
Ahora cada aurora anaranjada
me salva del delirio  de verte irte,
De la angustia de extinguirte,
del frío que deja la ausencia de tu mirada.

"Nunca andes con un psicólogo" un mito más...


Durante las primeras semanas de este cuatrimestre, el staff Eros, del que formo parte, visitamos a nuestros nuevos compañeros de primer año, nos dividimos en grupos, cada miembro del staff con un grupo, y les hablamos de quienes somos, qué queremos hacer, los conocimos y parqueamos ahí un rato…

En uno de los grupos, una chica me preguntó:
“Si, por ejemplo, él –señaló a un chico que estaba junto a ella- tiene novia ahorita…seguirá teniéndola en cuarto año?”

La pregunta, aunque debo admitir que me gustó porque sentí que mi objetivo de abrir un espacio en el que pudiéramos hablar de absolutamente cualquier cosa fue logrado, me sorprendió. Lo primero que pensé fue “lol qué, eso qué tiene que ver” Pero luego me di cuenta de que mi reacción, como cualquier reacción de quien sea, estaba determinada por mi experiencia, por lo que yo sé sobre relaciones de pareja entre/con psicólogos, y no tomé en cuenta la idea que tenía mi interlocutora tenía sobre los psicólogos, que, al igual que la mía en primer año, estaba nublada por la opinión popular que, lastimosamente, casi siempre es errada.

“Los psicólogos viven analizando a todo el mundo” 
“Los psicólogos se creen mejor que todo el mundo y que saben todo” 
“Los psicólogos son unos creídos, con ellos no se puede hablar sin que te PSICOANALICEN”

Todas estas son ideas que uno difícilmente no ha escuchado antes de entrar a la carrera, y como todo estímulo que se nos repite mucho, terminamos incorporándolo, en pequeña o gran medida, a nuestro pensamiento.

En primer momento no pensé en todo esto, mi egocentrismo (bien niño de 5 años, Piaget habría sentido pena ajena conmigo) como futuro psicólogo reforzado por ya tres años de carrera y constante contacto con psicólogos profesionales, me había cegado ante estos mitos que aún existen entre el panameño.

“¡Nunca andes con un Psicólogo! ¡Qué pereza! ¡Viven psicoanalizándote! ¿Te imaginas las peleas? Nombre, insoportables…No has ni empezado a hablar y ya saben todo lo que les vas a decir...”

Pues les diré lo mismo que le dije a mi compañera aquel día, y recalco antes de que se formule sobre mí una idea errónea: no me considero ni creo autoridad ni ejemplo sobre relaciones amorosas. Hablo únicamente desde mi experiencia, desde lo que para mí ha funcionado y cómo veo este tema yo.

Ahora sí, les digo: una relación con o entre psicólogos es igual de complicada que una relación entre cualquier otro ser humano.

Nunca he entendido esta mitificación que se les da a los Psicólogos, no somos dioses, ni semidioses, ni miembros de una sociedad élite de individuos sobrenaturales a quienes las leyes comunes de interacción social no afectan. Somos humanos. Humanos que decidieron estudiar y dedicarse a la psicología, el estudio de la mente humana, si, pero eso  no nos hace mejor o peor que nadie, en ningún aspecto, mucho menos en las relaciones.

Caramba, si fuera verdad que usamos la psicología en todo momento y en toda relación, nuestros conocimientos en desarrollo humano harían que nuestros hijos fueran perfectos…y créanme, conozco a hijos de psicólogos que son menos funcionales que cualquiera.

Okok, me descarrío un poco… Lo que quiero decir es que las relaciones son complicadas. Tanto para un psicólogo como para un vendedor de raspaos. Ser psicólogo no me hace estar ‘psicoanalizando’ a mi pareja todo el tiempo. No es como que si le regalo una paleta a mi pareja y me la niega porque “no le gusta la paleta de guineo” ya yo me voy a meter en guillas de que nunca obtendré sexo oral de ella, y a formular técnicas de condicionamientos para que le gusten las paletas (pongo el ejemplo así bien pintoresco, pero son cosas que la gente en verdad piensa que uno hace!)

Somos psicólogos, no el Profesor X, ni sabemos legeremancia.

Que el man este tenga novia en primer año y en cuarto no, no va a depender de lo que estoy estudiando. Puede que el pelao siga con su novia en cuarto, puede que no…puede que la man lo queme, o él a ella, o simplemente se den cuenta de que no se quieren, o se ‘apague la llama’, o a él le gusten las llamas, qué se yo.

Bien dijo Freud que una persona sana es aquella capaz de trabajar y amar. Lo que creo que a muchos no nos quedó claro, o pasamos por alto, fue que estas no son variables mutuamente excluyentes. Tengo que amar mi trabajo para hacerlo bien, y tengo que trabajar en mi relación amorosa para que esté bien.  Y TODOS tenemos que hacerlo. TODOS. Psicólogos, enfermeros, pediatras, taxistas, contadores, etc, etc, etc…

Si, tener una relación con un psicólogo/a es difícil, porque son seres humanos y tener una relación con otro ser humano es difícil! Tienes que abandonar a tu narcisismo y construir un nuevo tipo de narcisismo compartido con esa persona amada, tienes que bajar la guardia y dejarte ser vulnerable, dejarte inundar por una ola de sentimientos que no conoces y que quizá jamás puedas articular en palabras, acostumbrarte a nuevos patrones de conducta, nuevas actividades, en fin…adaptarte a esa persona, y que ella se adapte a ti, porque se aman. Pero, de nuevo, eso lo tenemos que hacer todos.

Y vaya que es hermoso trabajar por mantener una relación de pareja…porque, chuso, si de verdad se aman, sí que vale la pena. Se los digo yo que ya llevo dos años y contando con mi novia que también estudia psicología, y a veces el ser psicólogos ha hecho la cosa más fácil, otras lo ha hecho más difícil, así como actúa cualquier característica de personalidad de cualquiera en cualquier relación.

Los psicólogos no somos complicados. El ser humano es complicado. Eso es lo hermoso de él.

El conocimiento en psicología se incorpora a nuestra personalidad y es notable en nuestra conducta, si, así como es notable la arquitectura en un arquitecto. Pero como seres humanos, sin términos ni guillas psicológicas, es cierto que todos idealizamos nuestras relaciones y a nuestras parejas, y hay que dejar de hacerlo.

Todos tenemos imperfecciones, pero amar a alguien es ver la belleza que hay más allá de las imperfecciones y trabajar en limar esas asperezas. Más o menos como una terapia bien humanista jaja …“no guilla psicológica” dale aw..